La situación latitudinal de Cataluña, a caballo entre las zonas climáticas templada y tropical, la ubicación entre dos mares y dos continentes y la enorme variedad geográfica del territorio, la convierten en un país con un mosaico singular de climas y con una gran complejidad meteorológica. Pocas áreas con la extensión de Cataluña aúnan su diversidad climática, aún por conocer en detalle, y se enfrentan al reto de una prognosis meteorológica tan complicada. La confluencia de varios factores determina la singularidad y la variedad climática del país, factores que se pueden clasificar en dos grandes grupos: Los relacionados con la dinámica atmosférica general y los propiamente geográficos.
Un clima principalmente mediterráneo
Dada su situación latitudinal y orientación hacia el occidente del continente euroasiático, el clima de Cataluña tiene unas características propiamente mediterráneas, pero participa de otros climas más extremos propios de las zonas climáticas entre las que se encuadra. Es un área de contacto de masas de aire de características diferentes: las frías o polares, procedentes de las latitudes medias y altas, y las cálidas o tropicales, propias de latitudes subtropicales y tropicales. La primera se manifiesta principalmente durante los meses fríos del año, mientras que la segunda, que se caracteriza por un anticiclón en las capas medias y altas de la troposfera, predomina durante el verano. Por este motivo, el trimestre estival es seco y el resto del año, moderadamente húmedo.
Por otra parte, la situación de Cataluña, en el occidente de Europa y en el levante de la Península Ibérica, confiere algunos rasgos atípicos a su carácter general mediterráneo: el invierno no es una estación lluviosa en Cataluña, debido a su posición a sotavento de los temporales atlánticos. El océano Atlántico queda a poniente, pero las elevadas tierras ibéricas lo separan claramente del territorio catalán. Estas pueden ejercer de barrera aerológica, que atenúa y modifica la influencia atlántica. El otoño es la estación más lluviosa en el litoral y el prelitoral, ya que se dan los máximos contrastes térmicos entre las aguas mediterráneas y las primeras coladas frías. Finalmente, el clima se ve matizado por la proximidad del continente africano, origen de alguno de los tipos de tiempos que la afectan. El resultado de este juego de influencias se manifiesta en una pluviometría media anual muy diversa.
Extraordinaria riqueza climática
La variedad geográfica de Cataluña es realmente extraordinaria, sobre todo si se tiene en cuenta su modesta extensión. La gama de altitudes cubre más de 3.000 metros, lo cual produce unos pisos climáticos, en especial térmicos, que generan temperaturas medias anuales que van desde los 17 ºC a los 0 ºC. La orografía está muy compartimentada en sierras y depresiones. Este factor, junto con las distintas orientaciones en sus unidades de relieve, ocasiona grandes contrastes climáticos y meteorológicos entre unas comarcas y sus vecinas. Una buena manifestación de estos contrastes la encontramos en el mapa de precipitación media anual, donde los totales pluviométricos oscilan entre los más de 1.200 mm en determinados puntos de los Pirineos y los menos de 400 mm a poniente de la Depresión Central.
La ubicación paralela a la costa de las sierras Litoral y Prelitoral aleja a las tierras interiores de la influencia marítima, más de lo que haría suponer la modesta distancia en línea recta. De este modo, se establecen claros rasgos de continentalidad en la Depresión Central catalana en contraste con la influencia suavizadora de las aguas mediterráneas en la costa.
La temperatura media anual y precipitación media anual (Fuente: ACC).
Dichos factores geográficos y la situación y posición de Cataluña tienen como consecuencia un auténtico mosaico de climas. Así, desde el punto de vista termopluviométrico, se pueden definir un conjunto de zonas climáticas aproximadas, todas con unos límites muy tenues (división climática de Cataluña).

Fuente: elaboración propia a partir de Martín-Vide, J. (1992): El Clima.
Geografia General dels Països Catalans, Barcelona: Enciclopèdia Catalana.
En definitiva, a excepció de la Vall d’Aran, de clima atlàntic, Catalunya de forma general es caracteritzarà, a grans trets, per uns hiverns amb temperatures suaus i estius calorosos i secs. La pluviometria és molt irregular. La presència de la massa d’aire mediterrània modera les temperatures alhora que pot originar pluges torrencials a la tardor, especialment a la zona litoral i prelitoral. A mida que s’avança cap a l’interior les característiques tèrmiques i pluviomètriques es modifiquen, generalment augmentant l’amplitud tèrmica i disminuint les precipitacions. Així, a la depressió Central els hiverns són freds i abunden les boires d’inversió tèrmica, mentre que els estius són molt calorosos i secs. A les zones de muntanya les temperatures són més baixes i les precipitacions més abundants. Al Pirineu Oriental l’estació més plujosa és l’estiu, degut al gran nombre de tempestes estivals.
Per aprofundir més en el coneixement dels climes de Catalunya, es pot consultar diversa bibliografia de referència.